Audrey Gaskin, autora del estudio, explicó a la cadena británica BBC que por "actividad física" se entiende "cualquier actividad moderada a intensa que genere sudor".
"Tenemos muy poco conocimiento sobre cómo el estilo de vida puede impactar en la calidad del semen y la fertilidad masculina en general", señaló Gaskin, aunque reconoció que según el trabajo "al menos hay dos factores potencialmente modificables que verdaderamente tienen un impacto en el esperma".
Entre las hipótesis que podrían explicar este fenómeno, una es la temperatura que puede alcanzar el escroto -la bolsa de piel que contiene a los testículos- tras largas sesiones de televisión.
"Pero no todo el mundo comparte esta teoría", aclaró la especialista, y reconoció que "también hay quienes piensan que la vida sedentaria incrementa el estrés".
Los investigadores revisaron si la grasa corporal influía en la cantidad de esperma y descubrieron que no hay mucha diferencia entre un hombre obeso y uno delgado. Si los dos pasan el mismo tiempo al frente del televisor, la calidad del semen disminuye en ambos casos.
Por ello, aclaró Gaskin, la cuestión es "estar en forma, y hay gente con sobrepeso que lo está y hombres delgados que no".