Según los resultados del Estudio Promesa, los pacientes con obesidad grado 3 (índice de masa corporal mayor de 40), consiguen perder casi el doble de peso que los de grado 1 (IMC entre 30-35), en el mismo período de tiempo. Promesa es un estudio observacional que evalúa la eficacia en la reducción de peso.
Llevado a cabo por más de 700 médicos distribuidos en todo el territorio español, el estudio Promesa ha analizado a 2.088 pacientes con grados de obesidad 1, 2 y 3 en un período de tiempo de 4 meses. En él se observa que con el método PronoKal, el obeso mórbido (IMC mayor a 40), se beneficia por primera vez de una mayor eficacia y ritmo de pérdida de peso que otros obesos, gracias a la dieta proteinada, lo que le ofrece una mayor motivación para el seguimiento del tratamiento.
En cifras, se observa que al acabar el proceso de pérdida de peso los obesos mórbidos alcanzaron de media el doble de pérdida de peso: en 4 meses, perdieron el 27,5% de su peso, casi un 50% más que los de grado 1. Concretamente, los pacientes con obesidad mórbida o IMC superior a 40, perdieron una media de 33,6 Kg frente a 16,6 Kg en los pacientes obesos grado 1.
Estos resultados aportan una gran relevancia en el tratamiento de esta patología ya que abren una alternativa eficaz de pérdida de peso en este tipo de pacientes que, debido a la lentitud en obtener resultados y a las dificultades extra con las que suelen encontrarse (comorbilidades), a menudo, tienen muchas dificultades para lograr el éxito en comparación con otros pacientes.
"Para los pacientes con obesidad mórbida, el ritmo en el proceso de pérdida de peso es clave a nivel motivacional. Por el tipo de paciente que son han de perder mayor peso y la lentitud en el proceso puede resultar una inconveniente para mantener la motivación. Por ello, estos resultados suponen por primera vez un beneficio diferencial para estos pacientes" comenta el Dr. Ignacio Sajoux, Director Médico Internacional de PronoKal.
Crecimiento de la obesidad
El problema del exceso de peso está adquiriendo las características de una auténtica epidemia a nivel mundial y constituye en la actualidad uno de los principales problemas de salud pública.
La prevalencia de otros factores de riesgo y estilos de vida no saludables como la hiperlipemia (colesterol elevado) o la hipertensión arterial han mostrado una clara necesidad de controlar el peso, sin embargo los índices de obesidad ascienden en forma alarmante.
La obesidad aumenta sustancialmente el riesgo de diabetes y de enfermedad cardiovascular, así como ciertos tipos de cáncer y otras enfermedades de alta prevalencia, convirtiéndola en la segunda causa de mortalidad prematura y evitable después del tabaco.
Los objetivos del tratamiento se centran en mejorar o eliminar las comorbilidades, reducir el impacto general de las mismas y mejorar la calidad y esperanza de vida de los pacientes afectados.