Si a nuestros hijos les inculcamos sentimientos negativos desde la más tierna infancia tales Como “si no comés” va a venir el Hombre de la Bolsa, la Bruja o El regreso de los muertos vivos, vamos a hacerlos crecer en un mundo de miedos a cosas inexistentes sólo para satisfacer algún apuro o impaciencia materna o paterna.
Un viejo apotegma asevera que “no hay” chicos malos”, en todo caso la mayoría de los aspectos negativos de su personalidad los va adquiriendo a lo largo de su vida “inyectados” por su círculo familiar más íntimo. Si los padres hacen que su hijo tenga un carácter asustadizo o, peor aún, que culpe a terceros por sus errores se habrá conseguido un chico de personalidad negativa y pesimista.