Noventa y tres sujetos se dirigieron al grupo de placebo y recibieron una inyección de agua salina, mientras que a los 92 restantes se les administró NA-1, según la revista. Los individuos de ese último grupo mostraron menos áreas de tejido cerebral dañado y ‘sostuvieron menos infartos isquémicos‘, de acuerdo con los investigadores, que desplegaron el experimento en 14 hospitales de los dos países.