14 de octubre 2013 - 11:41
Por bajos estrógenos se tiene menos sexo
Contra la creencia general que señalaba a la testosterona como la principal causante de la falta de deseo, ahora los médicos señalan que todo se debe a una combinación de factores.
por bajos estrogenos se tiene menos sexo

Según un estudio, la falta de deseo sexual, que se atribuye a la deficiencia de una hormona, no es la testosterona como podría imaginarse sino a los estrógenos. Cualquier función sexual se ve impactada por ambas hormonas: una falta de estrógenos disminuye el deseo y un bajo nivel de testosterona impide la erección.

Muchos hombres de mediana edad encuentran que sus cinturas se expanden y su deseo sexual decae, síntomas que un nuevo estudio publicado recientemente atribuye a la deficiencia de una hormona, pero no la testosterona como cabría imaginar, sino a los estrógenos. Hasta ahora se consideraba como culpable de este problema a un descenso de la testosterona, pero los investigadores afirman que un descenso en estrógenos podría ser también parte del problema.

"Este estudio establece los niveles de testosterona en que varias funciones fisiológicas comienzan a verse perjudicadas y podrían facilitar una lógica a la hora de determinar qué hombres deberían ser tratados con suplementos de testosterona", afirmó Joel Finkelstein, del Hospital General de Massachusetts, uno de los coautores del estudio aparecido en la revista New England Journal of Medicine (NEJM).

Aunque "la mayor sorpresa fue que alguno de los síntomas rutinariamente atribuidos a la deficiencia de testosterona son parcial o casi exclusivamente causados en realidad por un descenso de los estrógenos, un resultado inseparable del bajo nivel de testosterona", afirmó Finkelstein. Tradicionalmente, un diagnóstico del hipogodanismo masculino -un descenso de las hormonas reproductivas suficientemente drástico como para producir efectos físicos como la disminución del deseo sexual o la pérdida de masa muscular- se basaba puramente en una medida de los niveles de testosterona de los hombres en la sangre. Estos diagnósticos se han incrementado de forma dramática en años recientes, lo que supone un incremento de hasta cinco veces más recetas de testosterona en 2000 que en 1993.