“Hay formas de caer que son especialmente peligrosas y tienden a provocar fracturas en las personas mayores”, destacó Miguel Hadid, Jefe de la Unidad de Geriatría del Hospital Ramos Mejía, donde desde hace años se dicta un taller de prevención de caídas en el que se enseña métodos de relajación, movimientos y cómo actuar ante un imprevisto. También este mes comenzó a dictarse en la Escuela de Ciencias del Envejecimiento, de la Universidad Maimónides.
Consultado por este diario, Hadid destacó: “A nivel gerontológico, para evitar fracturas se recomienda evitar las caídas y prevenir el avance de la osteoporosis, pero nosotros le dimos una vuelta de tuerca más, nos preguntamos cómo reducir el impacto de la caída y empezamos a enseñar a caer sin lastimarse, tomando técnicas de las artes marciales, con los cuales la persona aprende a rodar en vez de darse contra el piso”.
Al respecto destacó que se enseñan dos modos básicos: “uno, rodar hacia delante, ya que por lo general se cae hacia delante; y el otro, caer hacia atrás”, y descartó la posibilidad de “usar las manos para evitar las caídas porque suelen provocar fracturas de muñecas, una de las más comunes entre los adultos mayores”.
“Se cree que colocando las manos uno se defiende de lastimarse evitando la caída, cuando en realidad, una vez que está lanzada la caída lo que hay que hacer es acoplarse a ella, dejar que el cuerpo se vaya acomodando, si uno incorpora el automatismo de no evitar el impacto contra el piso sino irse acomodando con el piso, aunque se caiga no se lastima y esto lo hemos comprobado con la gente que viene a los talleres”, afirmó.
Los beneficios
Desde la Unidad de Geriatría se presentaron trabajos con los beneficios comprobados en el taller de prevención de caídas, uno de ellos “Enseñar a caer: un abordaje novedoso de las caídas y sus consecuencias” fue publicado por el Dr. Miguel Hadid y la Dra. Maya Sinjovich en la Revista del Hospital Ramos Mejía, y expuesto en una sesión de la Sociedad Argentina de Gerontología y Geriatría (SAGG).
En la actualidad están trabajando en una evaluación, comparando los resultados obtenidos con un grupo de personas que no asiste al taller a fin de demostrarlo con números, “que es el modo en que se presta atención desde lo científico”, aclaró Hadid, y las conclusiones estarán hacia fin de año.
“Es muy novedoso y da resultados, vemos que los asistentes al taller se benefician muchísimo. Por un lado, si se caen no se lastiman o baja la intensidad; por el otro, dejan de tener miedo a caerse, lo que hace que se retraigan y después no quieran salir, no se socialicen.
Además contábamos con un beneficio adicional que no estábamos buscando: para ir ejercitando el automatismo de la caída no traumática la gente tiene que moverse, coordinar los movimientos de su cuerpo y cuando se tropieza o resbala recupera el equilibrio y evita la caída, algo que antes no podía hacer”, agregó.
El taller de prevención de caídas se dicta los lunes y martes a las 9, en la Unidad de Geriatría del Hospital Ramos Mejía (Tel. 4127-0272); y los miércoles de 14 a 15, en la Escuela de Ciencias del Envejecimiento de la Universidad Maimónides (Tel. 4905-1159).
Caida oblicua hacia atras
Elevando miembros superiores y evitando el contacto con el suelo. El contacto con el piso se inicia en la nalga de un lado y continúa en dirección hacia el hombro del otro lado. Cabeza y cuello están protegidos porque no son presionados. Se insiste en evitar el contacto de manos y codos, causa de fractura de muñeca y de húmero.