2) La satisfacción sexual de todas las mujeres siempre dependerá del tamaño del pene. La satisfacción erótico sexual de toda mujer depende única y exclusivamente de cada mujer y si se erotiza con otra u otras personas, también dependerá de ella, pues algo que es real es que a la satisfacción sexual y a los orgasmos de una mujer es más fácil acceder con la estimulación del clítoris, de los labios mayores y menores, los senos, los besos y no necesariamente con una penetración de un pene grande. Algo que sí han comentado varias mujeres es que el ancho del pene sí genera, para algunas, sensaciones excitantes y mayor placer en el momento de la penetración.
3) Un hombre "siempre" debe estar dispuesto a tener relaciones sexuales y además debe de llevar la iniciativa en la relación sexual. Desgraciadamente este mito somete a muchos hombres a apuros de manera constante, pues pueden existir mil y una razones para en determinado momento no "desear" tener relaciones sexuales, cosas que pueden ir desde el estrés del trabajo, el cansancio del día, una preocupación, una discusión, etc. Y el pensar que si no es así él está mal es como creer que las mujeres "siempre" tienen derecho a decir "no quiero porque me duele la cabeza"; recordemos que la sexualidad es algo que se vive y dialoga en pareja y tanto el deseo como la iniciativa es algo que les compete a ambos en la relación. Ambas personas son libres y tienen el derecho y la responsabilidad de proponer, negarse o inventar nuevas formas de erotizar y expresar el erotismo y el deseo a la pareja.
4) Un hombre siempre sabe sobre sexualidad y sobre cómo llevar las relaciones sexuales. Este es uno de los mitos que aprendimos desde pequeñas y pequeños, donde toda la responsabilidad se la dieron históricamente a ellos para ser quienes podían saber y hablar acerca de sexualidad y por lo tanto debían saber cómo hacer, dónde hacer y esto genera mucha angustia en la mayoría de los hombres, y entonces al momento de estar con la pareja que desean estar, resulta que tanta angustia, miedo a ser cuestionados, miedos a la evaluación del desempeño les genera tal nivel de estrés que por más que quieren lo que menos consiguen es una erección firme y prolongada.