A más de veinte años de su nacimiento, el movimiento slow lleva su lenta y saboreada dinámica a otros ámbitos de la vida como la salud, el trabajo, la educación, el ocio, e incluso el sexo. Existen ciudades etiquetadas con el nombre de slow, y en nuestro país hay varias.
En el presente vivimos de manera alocada corriendo siempre contrarreloj, vivimos desconectados de la naturaleza, pero no sólo por tener lejos el campo, sino porque ya ni siquiera nuestro organismo sabe de alimentos y estaciones, noches para dormir y días para andar; tal vez por eso existan nuevas enfermedades que nos aquejan.
Somos cuerpos anónimos caminando entre cemento, asfalto, gases, basura, y algún que otro arbolito, siempre apurados. Habiendo comprobado hace mucho que nada de esto nos acercó al paraíso.
Tal vez por estas carencias, el movimiento slow se postula como una vuelta al deleite, al placer teniendo como eje la salud, las relaciones familiares, la comunicación, y sobre todas las cosas, el vivir sin tanto apuro. Brinda herramientas para que cada persona llegue, poco a poco, a un ritmo que le permita vivir, trabajar, interactuar y disfrutar, sin que esto se transforme en una carrera en un continuo en el que las personas y escenarios pasen delante de nuestros ojos sin que podamos zambullirnos en cada experiencia.
El concepto central de este movimiento es que cada persona tiene el derecho de controlar su tiempo, y no que el tiempo controle a la persona; es ser y sentirse dueño del lapso que destina a cada situación de su día
pudiendo acelerarse cuando la circunstancia lo requiera y también que pueda frenar, disfrutar, saborear y gozar en otras. Y así, en esa dinámica, encontrar otro ritmo y volver a sentir que la vida es bella.
Tips
Comenzó siendo una respuesta a las comidas rápidas, de ahí que se lo conozca como movimiento slow food, pero ya ha traspasado sus orígenes y en el presente es una filosofía de vida que abarca todos los ámbitos.
El movimiento slow ya es una filosofía de vida que promueve la pausa y la calma para encarar todas las actividades que realizamos. Tomar el control del tiempo y dejar de ser presas del reloj.
Un desafío
El desafío es encontrar un equilibrio entre la aceleración que nos provoca el ahorro del tiempo y la posibilidad de tomarse el tiempo necesario para disfrutar de actividades placenteras.
20
años pasaron desde que se originó este movimiento hasta el presente, en que es conocido en todo el mundo, de acuerdo a su filosofía, se tomaron su tiempo y poco a poco llevaron sus conceptos a todas partes.
¿Por qué correr tanto?
En nuestra alocada manera de vivir, la lentitud está ligada a valores negativos, como si tomarse el tiempo para realizar tareas, pensar o disfrutar estuviese mal. Vale preguntarse, ¿a quién beneficiamos estando tan apurados?
Todo para mejor
Los seguidores de este movimiento consideran que la tecnología colabora con la aceleración de actividades laborales, y que deberíamos utilizarlo a nuestro favor, proporcionándonos tiempo para el resto de las actividades de la vida.