El ácido hialurónico es un polisacárido que naturalmente absorbe agua y otorga elasticidad a la piel. También se utiliza como relleno en forma de gel. Con el tiempo, el ácido hialurónico –similar al que el propio organismo produce en pequeñas cantidades– se degrada y es reabsorbido o eliminado.
Mientras que la hidroxiapatita de calcio –material que viene creciendo notablemente en el ránking de la ISACS, con más de 180.000 aplicaciones anuales en el mundo– está compuesta por partículas que, al ser inyectadas en la zona a rellenar y ser “envueltas” por el colágeno generado en las células de la dermis, forma una fibrosis que tensa la piel con un efecto duradero y resistente. Es ideal para tratar las arrugas peribucales, una zona con mucho movimiento donde otro tipo de rellenos duran muy poco.
“Mediante los diferentes procesos de elaboración que efectuamos en nuestra planta, estos materiales adquieren la densidad necesaria para ser utilizados como relleno”, explica Marcelo Futerman, Gerente General del laboratorio.
Los procedimientos mínimamente invasivos han llegado para quedarse, cada vez con mejores resultados gracias al progreso de los especialistas y de la tecnología de los productos. Afortunadamente la industria local acompaña esta tendencia, logra bajar los costos y hacerlos más accesibles