No existe una causa sino muchas para la vulvodinia. Cada mujer es un caso único para estudiar y diagnosticar exclusivamente. Es por eso que es necesario buscar a un/a profesional idóneo que se haya especializado en la materia.
Antes de pensar que tienes vulvodinia disestésica o vestibulitis, debes descartar lo siguiente que también causa dolor vulvar:
Infecciones.
Problemas físicos producidos por accidentes o por abuso sexual.
Enfermedades sistémicas como la enfermedad de Behcet, el síndrome de Sjrogen, lupus y la enfermedad de Crohn.
Condiciones precancerígenas y cáncer.
Irritantes como el detergente, la ropa interior que es de color y no es de algodón, cremas, supositorios, productos para la higiene femenina, etc.
Condiciones de la piel como dermatitis, eczemas, psoriasis, lichen sclerosus y lichen planus y pemphigoid y pemphigus.
Test para saber
La doctora Safirstein elaboró el siguiente test para determinar si una mujer padece (o puede padecer) vulvodinia.
1 ¿Has sido tratada por infecciones vaginales, pero sigues con dolor después de que los tratamientos terminaron?
2. ¿Has tenido ciclos recurrentes de infecciones urinarias y vaginales que parecen venir una detrás de otra?
3. ¿Te ha pasado que has ido a un doctor quejándote de infecciones vaginales y los análisis han determinado que no tienes infección?
4. ¿Empezaron tus síntomas después de una serie de infecciones vaginales, bacteriales o urinarias o de un trauma pélvico como una operación o una caída?
5. ¿Sufres de alergias o problemas dermatológicos?
6. ¿Te han diagnosticado cistitis intersticial, fibromalgia, colon irritable o alguna enfermedad autoinmune o inflamatoria?
7. ¿Estás experimentando un declive en tu interés sexual?
8. ¿Estás deprimida o estresada?
Si has respondido sí a por lo menos 4 preguntas, podrías tener vulvodinia, recuerda que jamás es recomendable automedicarse, lo que debés hacer es recurrir a un especialista.
TIP:
Durante años una de las grandes barreras que enfrentó la medicina -algunas aún persisten- es el tratamiento de enfermedades menores en zonas íntimas y que, por ocultarlas terminaron transformándose en enfermedades graves, muchas veces mortales.