"Estuve 32 años esperando este momento, es todo muy fuerte. De repente, te volvés a encontrar con el frío que dejaste, con las lluvias, los paisajes, los puestos, el clima. Es algo que sólo se vive allá, en ningún lado va a garuar, llover, nevar y granizar todo en el mismo día", expresó Eduardo Gasparini.
El caso de Alvarez es todavía más particular, ya que perteneció al portaaviones A.R.A. 25 de Mayo, de Marina, por lo que era su primera vez en suelo malvinense. "Me tocó compartir con ellos el viaje y esa primera vez en las Islas. Uno tiene muchas vivencias en relación a lo que fue la guerra, pero siempre es bueno escuchar lo que dice un compañero", confió Alvarez.
La bandera de la prudencia
Si bien vivieron un viaje donde imperó el respeto, los ex combatientes argentinos llegaron con algunas exigencias. Previo al viaje, deben enviar toda su documentación para que sea investigada, con la posibilidad de que le veten el viaje las autoridades británicas, deben llevar pasaporte y no portar insignias argentinas que son vistas como una provocación.
"Es muy duro. Uno llega y quiere sacar la bandera y hacerla flamear en todos los puntos, pero sabe que tiene que ser prudente porque no le puede cerrar la puerta a otro compañero. Más difícil es ver que uno debe sacar el pasaporte para pisar suelo patrio o ver como se hace turismo con lo acontecido", expresó Gasparini.
En su caso, cumplió con dos objetivos que tenía previo al viaje. Viajó con una foto de la posición donde había permanecido para volver a tomarse la misma fotografía. "Fue muy difícil encontrar el lugar y tuvimos que caminar tres horas para encontrarlo. Yo recordaba que del otro lado se veía el pueblo y la roca tenía una marca particular. Con la ayuda de ellos, pude volver al lugar, dejar una ofrenda y tomarme la foto. De paso, hice un video donde ellos me salieron de testigos y le pedí matrimonio a mi mujer", evocó.