Esta es la razón de la jugada, arriesgada en un punto, de Apple. Producir un tipo de producto que antes era exclusivamente Premium, para ganar penetración en nuevos mercados, como el de China, el más grande del mundo. Este mercado es uno de los más competitivos porque está inundado de aparatos baratos con Android de U$S 160 o menos. UBS estima que Apple podría vender en China 17 millones de iPhones en 2014, de los cuales, más del 70% partes serían 5C.
De todas formas, no hay un acuerdo entre los analistas en cuanto a su costo, algunos estipulan que tiene que costar entre U$S 200 y U$S 300 para apuntar a un mercado masivo. Por el contrario, Citi estima que costará U$S 450. Si bien será más económico el iPhone 5C competirá con aparatos del segmento intermedio como el Galaxy S4 Mini de Samsung o el One Mini de HTC, que no son de gama baja.
En cuanto a su diseño, uno de los puntos más altos de Apple, el iPhone 5C sería tecnicolor ya que sus carcazas plásticas serán rojas, amarillas y azules. ¿Plástico? Sí, esa carcasa reduce los costos de fabricación en 17 dólares por unidad, según Morgan Stanley. Es un ahorro nada despreciable.
Cada vez que Apple comercializa un nuevo modelo, la estrategia es reducir en U$S 100 el precio del año anterior y venderlo como opción "de gama media". El iPhone con dos años de antigüedad se mantiene con una rebaja de 200 dólares. Esta estrategia es una trampa para Apple ya que los
modelos antiguos son una opción muy popular entre los consumidores, pero el costo de los materiales en esos dispositivos es muy elevado.
Con esta opción más económica Apple busca hacer frente a los celulares con Android en mercados que aún su presencia no es considerable. ¿Podrá?