La mayor parte del crecimiento del sector se registra en Asia Pacífico, donde el volumen de negocios de los operadores crecerá en promedio un 4% para 2017, lo que supone un crecimiento total del 23%, para llegar a los 430.000 millones de dólares, contra los 350.000 millones actuales.
Pero el continente que registra el salto más espectacular es Africa, donde el volumen de negocios crecerá un 25% entre 2012 y 2017, para situarse en los 70.000 millones de dólares.
A nivel global, la progresión del sector se desacelerará no obstante un 2,3% al año, contra el 4% del periodo 2008 y 2012.
"Una de las razones de esta desaceleración es la caída del volumen de negocios en Europa", dice el estudio, que lo atribuye a la regulación de los precios en el sector y al impacto de la crisis económica.
El dinero que mueve la telefonía móvil en el viejo continente pasó de 248.000 millones de dólares en 2008 a 216.000 millones en 2012.
La irrupción de las redes móviles de cuarta generación (4G), que prometen la misma velocidad de descarga que el internet de banda ancha, podría volver a dar un respiro a los ingresos de los operadores, estima el estudio, como ya ha sido el caso en América del Norte, Escandinavia, Corea del Sur y Japón.
El informe de GSMA hace hincapié en la explosión del uso de teléfonos móviles. "A finales de 2012, había 6.800 millones de conexiones móviles en el mundo, y podría situarse en 9.700 millones para finales de 2017", subraya.
La asociación de profesionales pide a los reguladores flexibilidad en un sector que empleará 10 millones de personas en 2017.
"Para permitir a la industria del móvil maximizar sus inversiones, es primordial establecer un entorno regulador poco coactivo, que dé prioridad a la competencia, y desarrolle nuevos modelos económicos que permitan a todos los actores de este ecosistema beneficiarse de la economía móvil", dice Anne Bouverot, directorga general de GSMA.