Sin dudas, Wawrinka mereció ganar el torneo, el último Grand Slam del año, tercero de su cosecha tras el Australian Open 2014 y Roland Garros 2015. Se quebraron con Nole en el primer set y fueron a tie-break, donde el serbio paseó, 7-1. La misma historia parecía pintarse en el segundo parcial hasta que el suizo metió un segundo quiebre en el décimo game y se llevó el set 6-4. Y en ese intercambio violento de fondo, otro quiebre de más también en el filo del set le dio el 7-5 a Wawrinka coincidiendo con una merma física en Nole, que al rato lo haría pedir trainer por tener ampollados los dedos de los pies. El cierre fue letal, Wawrinka no se distrajo, siguió gastándolo a Nole hasta la capitulación final del uno del mundo, que le dispensó la mejor de las felicitaciones. Para Stan Wawrinka, el gran campeón.