El festival se ha convertido en un momento fundamental en la historia de la música popular, así como un evento decisivo para la generación de aquello que fue denominado “la contracultura.” Treinta y dos actos tuvieron lugar durante el festival que congregó a unas 400.000 personas (500.000, sin embargo, se han declarado como asistentes). Woodstock.
Se anunció como “una exposición de Acuario: tres días de paz y música”. Si. Eran los tiempos de “Acuario, deje que entre el Sol”, de la obra de teatro musical Hair (cabello), que habla de una nueva era de paz, amor y armonía para la Humanidad. Inicialmente estrenada en el Teatro Biltmore de Broadway el 29 de abril de 1968 donde se mantuvo durante 1.750 representaciones. Al final del primer acto, actores y actrices se muestran de frente, totalmente desnudos.
"Flower power"
Habíamos ingresado en ese signo del Zodíaco que es Acuario y nuevos tiempos de esenciales cambios se avecinaban. La cultura hippie, la flower power (poder de las flores, símbolo que expresaba el deseo de paz y no violencia), una repetida frase “haga el amor, no la guerra”, el amor libre, los cabellos largos en los varones, la música de los Beatles y los Rolling Stones. La decisión de ejercer la libertad sin que lo externo ejerciera limitaciones. Alcanza con ver hoy las fotos de Woodstock para advertir cuánto habían cambiado las formas de vestir y manifestarse.
Katmandú
Los jóvenes que participaron de aquella nueva cultura y que, como he dicho, hacían hincapié en lo fundamental de vivir en completa libertad sin cortapisas de ningún tipo, advirtieron que necesitaban un sitio en el mundo que pudiera albergarlos. Y encontraron el lugar. Era Katmandú; capital y mayor ciudad de Nepal, que se encuentra ubicada en un valle a 1317 metros sobre el nivel del mar y rodeado por las montañas del Himalaya. Un lugar absolutamente diferente al que les proporcionaba la cultura occidental en la que habían nacido y crecido.
De alguna manera, aquel ámbito, desconocido y lejano, se convirtió –especialmente para muchos que se sentían vacíos de sentido de vida– en la nueva “tierra prometida".
Muchachos y muchachas de los más variados países de Occidente iniciaron su recorrida con punto final en Katmandú, albergando la esperanza de que allí podrían vivir con la libertad que anhelaban (incluyendo el consumo de drogas que no estaba prohibido), vestirse como se les diera la gana que ninguno pondría objeción a ello, practicar el amor libre sin las exigencias de las normalidades sociales imperantes en sus lugares de origen y –muy relevante esto– encontrar una espiritualidad que la sociedad en la que crecían, a juicio de ellos, no les estaba ofreciendo. Por algo Katmandú es llamada la ciudad de los dos mil templos. No todos; pero si una mayoría buscaba un gurú, un maestro, alguien dotado de sabiduría trascendente que pudiera orientarlos hacia una vida en plenitud.
Recordemos que, en febrero de 1968, los Beatles viajaron al ashram de Maharishi Mahesh Yogi en Rishikesh, situado en la India y estuvieron un tiempo allí aprendiendo técnicas de meditación y de relajación mental.
Katmandú se vuelve un nombre tan frecuente en Occidente que el escritor y periodista francés René Barjavel (1911/1985) publica, en 1969, con total éxito de ventas e innumerables reediciones, la novela “Los caminos a Katmandú”. A lo que continúa un largometraje dirigido por André Cayatte, también de gran éxito.
Es que Katmandú se había vuelto algo de mención cotidiana entre nosotros y atrae a propios y extraños. Interesante señalar que la película se rodó íntegramente en Katmandú y en las montañas de Mustang, en inglés y en nepalí, con una mayoría de actores no profesionales.
Algo más de medio siglo ha transcurrido de aquello. Hoy Katmandú es un sitio de interés para viajeros turistas atraídos por aquella cultura. Queda el interrogante de quiénes de aquellos que por entonces hicieron la travesía encontraron lo que buscaban: nada menos que poder ejercer plenamente la libertad, hallarle sentido a la vida y poder tener el desarrollo trascendente que la espiritualidad brinda.
Antonio Las Heras es doctor en Psicología Social y magister en Psicoanálisis; filósofo, historiador y escritor. “Atrévete a vivir en plenitud”, es uno de sus recientes libros. www.antoniolasheras.com