El argentino también recibió insultos antes del partido contra el Villarreal y cuando ingresó en el segundo tiempo. Se profundiza el conflicto por el deseo del delantero de querer irse al Barcelona.
El argentino también recibió insultos antes del partido contra el Villarreal y cuando ingresó en el segundo tiempo. Se profundiza el conflicto por el deseo del delantero de querer irse al Barcelona.
La tensión entre Julián Álvarez y los hinchas del Atlético de Madrid alcanzó este domingo su punto máximo en el empate 2-2 con el Villarreal. El argentino fue el centro de una tarde marcada por el rechazo de la afición colchonera, que dejó en evidencia la grieta abierta con el delantero por su intención de alejarse del club para ir al Barcelona.
El clima hostil se sintió desde la previa del encuentro por la segunda fecha de la Liga española. Cuando la voz del estadio anunció el nombre de Julián Álvarez entre los integrantes del banco de suplentes, las tribunas respondieron con una estruendosa silbatina acompañada de insultos.
En ese momento, las cámaras de la transmisión oficial captaron al cordobés observando el piso con el rostro desencajado, reflejando el incómodo momento que atraviesa. Para la hinchada, la postura del atacante representa una clara falta de compromiso hacia el Colchonero, sobre todo al considerar que todavía le restan cuatro temporadas de contrato vigentes.
El entrenador Diego Simeone también quedó inmerso en este complejo escenario y optó por dejar al atacante entre los suplentes. Tras varios movimientos tácticos a lo largo del juego, la oportunidad para el cordobés llegó recién a los 22 minutos del segundo tiempo, cuando ingresó en reemplazo de Marc Pubill. Allí se repitió la escena: los silbidos y abucheos se sintieron otra vez, demostrando que el descontento de los hinchas se mantendría durante todo el desarrollo del partido.
El cierre de la jornada confirmó el distanciamiento total entre las partes. Tras el pitazo del árbitros que consumó el empate 2-2, el plantel rojiblanco se dirigió a una de las cabeceras para agradecer el aliento de los simpatizantes. Sin embargo, Julián Álvarez decidió romper la fila y marcharse en absoluta soledad hacia el vestuario.
Este gesto generó una última y estruendosa reprobación por parte de los espectadores que observaron su retirada, consolidando una fractura que parece no tener retorno a corto plazo dentro del club madrileño.