"No solo trata de lo que endulza, también tiene que ver con un grito de guerra a lo James Brown", bromeó el artista con más de 25 millones de discos vendidos y casi 30 años de carrera, en una conferencia de prensa ofrecida en Buenos Aires, en mayo pasado, presentando el lanzamiento de su gira por latinoamérica.
"Cuando yo era chico escuchaba a
James Brown y pensaba que cada vez que cantaba Give it up, en realidad decía 'Sirope'. Siempre recordé eso. Hay un poco de Give it up de guerra. Si la música tuviera venas lo que le correría por ellas sería sirope; la esencia de la vida y la carga emocional", confesó con humor el baladista. A diferencia de sus trabajos anteriores, Sanz delineó primero en 'Sirope' la base de bajos y baterías, la parte rítmica en vez de la melódica y la armonía.
"El énfasis está también en el ritmo de la palabra y lo que quiero decir con las letras. Quería hacer algo distinto, no tener ningún reparo a la hora de ser inclusivo con distintos estilos musicales y sentirme libre", expuso.