Digo que preocupan, también, porque es increíble que ciertos dardos envenenados (que a quienes primero y principalmente envenenan es a quienes disparan) provengan de dos personas que hasta no hace tanto eran emblemas del pensamiento progresista y de la creatividad más celebrada.
Bueno, todo eso se ha perdido en la bruma de chistes baratísimos, comentarios cínicos y ataques de la más rancia retaguardia derechosa. A veces pienso: si, como ocurre en algunas películas de ficción, a alguien lo hubiesen congelado hace diez años y al despertarlo le preguntaran: ¿qué periodista se mofa sistemáticamente de los derechos de género? ¿Qué prestigiosa artista es hoy jurado en el programa de Tinelli y goza a los participantes haciendo alusión al rating? ¿Quién podría acertar con semejante mutación? Es triste para mí saber que quienes 'fueron' hace diez años me habrían defendido de esos ataques.