"El Pipita Higuaín siempre me llama para verme, pero yo no le doy pelota. Lo conocí hace mucho, por unos amigos, y aunque no me gusta hablar mal de nadie, no me gustó lo que pasó. No le daba bola y él me decía: 'Nena, soy Higuaín, ¿cómo no me vas a dar pelota?'. ¡Y a mí, posta no me gustaba! Él la remó un toque más, seguimos hablando y un día vino a casa a tomar unos mates. Pero no pasó nada y la última vez que viajó al país, me escribió para vernos pero ni me interesó y zafé para no cruzármelo", contó Bechara a la revista Pronto.