Luego Calamaro siguió en esa tónica twitteando contra sus críticos al decir: "Están mal informados y mal entendidos. Interpretan todo de la peor forma posible, lo que parece ya el deporte nacional, bajen medio cambio. Y/o convierte aquello que es hermoso en horrible, envenenados de farándula berreta que consumen todo el santo tiempo", escribió.
También abordó a su acción bajo una mirada estética y romántica. "Además de no escuchar música, buscan roña en cada detalle, incluso bonito, como una foto de sombras y recuerdos...", escribió.
A continuación, el autor de Cartas sin Marcar agregó: "Están envenenados", dijo.
Tras lo cual apuntó al consumo de chimentos: "Intoxicados de farandulitis, ven traición y suciedad donde hay nostalgia y afecto".
Finalmente, remató su defensa con un: "Jamás van a saber amar o ser amados, y además son de goma". Quizá Twitter, entonces, no sea el lugar correcto para que él se exprese en el arte, en la delicadeza, en el amor, en la nostalgia y en lo más profundo del ser. ¿Lo sabrá Calamaro? Lo concreto es que su actitud no fue al menos muy caballeresca. Al menos eso es lo que Georgina y Breque piensan de él por estas horas.