Corrían apenas ocho minutos cuando
Fernando Rapallini protagonizó la primera polémica de
la noche en el Monumental, y que a la postre terminaría siendo crucial en el desarrollo del partido. El paraguayo
Blas Cáceres fue a disputar una pelota con Andrés D'Alessandro y le tiró un manotazo que no llegó a destino, aunque
el Cabezón simuló ser agredido por el volante de Vélez y eso fue lo que llevó al árbitro a expulsarlo y dejar a la visita con un hombre menos en el inicio.