"No veo que sea una posibilidad, no me imagino cómo organizarían en tan poco tiempo un torneo de las características que trascendieron", indicó
Claudio Tapia, vice segundo de AFA, presidente de Barracas Central y aspirante a serlo de la Asociación. "Hay muchas cosas que hacer para llevar adelante una superliga, como la llaman, que no están siquiera planteadas... yo no lo veo en lo inmediato", indicó Segura, aún presidente de La Casa.
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La idea que blanqueó Lammens y que tiene el apoyo de su club y los otros grandes como
Racing,
Boca,
River e incluso
Independiente -que juega a todas las puntas- es
separarse en la AFA y organizar su propio torneo, junto a una serie de equipos interesados en la escisión: clubes que se consideran medianos en el área metropolitano más clubes de caudalosa convocatoria en el interior. Los cinco grandes serían los organizadores y la superliga funcionaría como la española. Claro que para que suceda, además de romper con AFA deberían tener el visto bueno de FIFA y luego ser aceptados por Conmebol, organizadora de las copas Libertadores y Sudamericana.
El vacío que en la última reunión de comité hicieron cuatro de los cinco grandes y sus supuestos seguidores puede leerse como una manera gráfica de lo que representa la superliga, que si tuviese capacidad de habla diría: "mírense las caras, cuenten cuántos son y no tengan dudas de cuánta importancia tendrá la Asociación
sin los que faltan".