San Lorenzo no es el mismo. No anda muy bien que digamos. O mejor dicho, San Lorenzo no está demostrando todo lo que puede demostrar. No está rindiendo a la altura que todos -llámese gente, dirigentes, jugadores y el mismo cuerpo técnico- pensaban que podía rendir. En este tiempo, el equipo de Bauza insinuó con despegar varias veces. Y hay que reconocer que un par de momentos levantó vuelo. Pero enseguida volvió a carretear. Hasta ahora, el Ciclón no pudo sacarle todo el brillo a esa chapa que le quedó por el título, por jerarquía de plantel y por historia. Cada vez que tuvo en sus manos la posibilidad de afianzarse, de consolidar la idea nueva de Bauza, y de ser el primero en la lista de protagonistas en ambos objetivos, tropezó con sus bajones. Individuales, colectivos, anímicos o tácticos.