¿Mejoró
Independiente? La respuesta no deja lugar a dudas: sí. Y es que más allá del análisis detallado que se puede hacer del aspecto individual y colectivo de un equipo que cambió de entrenador después del traumático final de la primera mitad del año, hay un plano, el de los números, que no permite poner en duda esa aseveración. Detallemos.
Jorge Almirón resolvió dar un paso al costado después de la derrota con Racing, dos fechas antes de llegar a la mitad del torneo y al descanso. Interinamente se hizo cargo del equipo
Fernando Berón quien no modificó muchas cosas y obtuvo un triunfo (ante
Tigre) y un empate (visitando a
Rosario Central), dos de los equipos que llegaron a la interrupción del torneo mejor posicionados que el Rojo. De hecho, esos últimos dos buenos resultados no impidieron que el equipo lograra un lugar en la mitad superior de la tabla de posiciones.
Independiente -sus jugadores- se fue de vacaciones y encaró la pretemporada ubicado en la 16ª posición, a 15 puntos del líder (por entonces San Lorenzo). Asumió Mauricio Pellegrino, llegaron algunos refuerzos, se acomodaron algunos detalles relacionados con la preparación y el cuidado personal y se inició una nueva etapa con el objetivo de sumar mucho pero sabiendo que se había perdido mucho terreno como para pensar en pelear arriba. Sin embargo, aún sin el plantel completo (falta que se sume el Cebolla Rodríguez, le den luz verde a Mancuello y pegue la vuelta el Torito Rodríguez), Pellegrino consiguió que Independiente cambiara su cara y, en apenas tres presentaciones, modificara favorablemente las coordenadas del mapa de sus metas.