Por más que guste mucho, con lluvia y cancha rápida, el trato con la pelota debe tener un cuidado extremo. Con charcos, cuando se hace impredecible la trayectoria de la pelota, intentar jugar por abajo puede ser una condena. Eso fue lo que le pasó a
Temperley, que tenía el partido controlado sin tener el protagonismo asegurado y cuando su cancha, que bastante se bancó la cantidad de agua que cayó desde la madrugada en la ciudad, ya estaba complicada jugó como si estuviese seca y falló.
Huracán consiguió abrir el marcado cuando
Espinoza fue ganarle la posición a
Romero, que pese a los charcos intentaba dominar la pelota de cara a su arco: el jugador de Huracán le ganó la posición y la pelota y mandó el centro atrás para
Pity Martínez, que definió con clase. Apenas 11 minutos del segundo iban y los queremeros, que ya veían el empate en esas condiciones como algo positivo, lograban marcar la diferencia.
Ramón Ábila encontró un surco sin charcos y logró correr con la pelota dominada delante suyo y tras una corrida de 15 metros dejó atrás a Aguirre y definió ante la salida de Crivelli, que no pudo evitar el segundo. El árbitro paró el partido antes de que el Cele sacara del medio y durante dos minutos debatió con los capitanes sobre las posibilidades de seguir y decidió continuar, aunque apenas tres minutos después lo dio por suspendido.