En el petitorio se hacía especial hincapié que ante la posibilidad de la construcción de un estadio en el lugar, el hecho acarreará una serie de perjuicios como la desvalorización de las propiedades de la zona, graves problemas de inseguridad y desmedro de la calidad de vida de los vecinos.
También se expresa que la construcción importará graves daños ambientales, contaminación sonora, caos vehicular y un tema no menor como la pérdida de la fuente de trabajo de más de 700 familias.
Pero la movida de los vecinos rindió de manera opuesta a su objetivo, pues generó la presencia en la Legislatura de los integrantes de la subcomisión de hinchas, que comenzaron a presionar para adelantar los tiempos.
El colmo se dio cuando unos trescientos hinchas interrumpieron la sesión que se desarrollaba normalmente y generaron un cuarto intermedio, en cuyo transcurso lograron lo que buscaban: el compromiso de tratar este mismo jueves el proyecto soñado por la hinchada azulgrana, el cual finalmente se aprobó por unanimidad.
Cabe destacar que esto no significa que San Lorenzo pueda construir su estadio ya mismo en ese predio, porque primero debe aprobarse el código de planificación correspondiente. Aunque esto tampoco les quitará a sus hinchas la satisfacción de haber ganado una pulseada en el camino de regreso a casa.