Su muerte no está asociada a nada menos que a su hijo. A uno de ellos, Diego Armando Maradona, el que llegó tan alto como el cielo que adivinaba lejos cada mañana en Fiorito cuando miraba, buscando el sol para ver con qué salía a parar la olla: camiseta, pullover, doble par de medias o livianito. Don Diego les dio el apellido a ocho hijos, pero fue Don Diego por la trascendencia del quinto, el primero de los varones. El que llevó su nombre le cambió la vida. Puede decirse que Diego les cambió la vida a muchos argentinos, pero a él le cambió el destino. El correntino que conoció a Dalma Franco, Doña Tota, se instaló en el bajo fondo del conurbano donde el límite entre Lomas de Zamora y Lanús no es necesariamente importante. Tuvo a Ana María, Rita -conocida como Kitti-, y Elsa –le dicen Lili-, María Rosa (Mary), luego vino a Diego, Raúl (Lalo), Hugo y Claudia (Cali).