A partir de ese gol, D'Alessandro se convirtió en el motor de la recuperación de River aportando movilidad a espalda de los volantes visitantes y buena distribución de la pelota para lucirse y hacer jugar a todos sus compañeros. El abanderado millonario se puso el equipo al hombro como buen líder que es y los riverplatenses lo disfrutaron en una de sus mejores versiones.
Todo era alegría en el Monumental hasta que a los catorce minutos del complemento, pensando más en la final de la Copa Argentina ante Rosario Central que en la media hora restante ante los xeneizes, Marcelo Gallardo decidió sacarlo y el 22, quien se fue ovacionado de la cancha como en sus mejores épocas, les retribuyó de la misma manera a los hinchas que se rompían las manos aplaudiéndolo desde los cuatro costados.
Esa actitud no les gustó a los Mellizos Barros Schelotto que se le quejaron al cuarto árbitro aduciendo que estaba perdiendo tiempo y como no podía ser de otra manera, el Cabezón no se quedó atrás y les contestó con un contundente "este es mi último partido, ¿qué les pasa, che? Déjense de joder".
Claro que ninguno de los tres sabía lo que iba a suceder después de su salida. Gallardo tampoco, seguramente. Sin D'Alessandro en el campo de juego River quedó acéfalo y esa situación la supo aprovechar a la perfección Boca para revertir la chapa y terminar ganando 4 a 2.
La derrota inesperada, por como venía dándose el partido, enfrió el ambiente en el Monumental y aunque pasó a segundo plano, no pudo opacar la despedida del ídolo que al igual que todo River espera tomarse revancha en la final del jueves y olvidar las penas.