También solicitó lo mismo para los oficiales Alejandro Rivaud (ex titular de la división de barras de la Policía Federal) y de Alejandro Hayet, hijo del jefe del jefe de asuntos internos de la misma fuerza policial.
Además el fiscal señaló a los barrabravas Martín Araujo, Guillermo Godoy, Matías Goñi y José Uequín, quienes eran los encargados de realizar las operaciones con el apoyo de dirigentes, policías y empresarios. La mayoría de ellos se mueve en vehículos cuya adquisición no podría justificar.
Otro de los nombres que aparece en la causa, sobre el que también hay un pedido de detención, es el de Diego Rodríguez, que es el hermano de la ministra de Seguridad de la Nación, María Cecilia Rodríguez.
Según publicó el diario Olé en su edición de este domingo, desde que apareció el nombre de Rodríguez, la SIDE comenzó a retacear la información mientras que más tarde Campagnoli fue suspendido de sus funciones y mañana se definirá su situación.
De acuerdo a la investigación, que se basó en escuchas y datos obtenidos por efectivos de la Policía Metropolitana infiltrados en la hinchada, Poggi entregaba a los barras un pendrive que tenía un listado con datos de más de 10 mil socios que no asisten a la cancha.
Luego se informaba qué tickets le tocaban y en lugar de ir al canje iban a manos de los revendedores, tras lo cual un empleado de la empresa responsable del trámite hacía un registro ficticio como si el cambio se hubiera realizado.
En tanto, Goñi, Araujo o Godoy eran los responsables de obtener el listado, pasaban por el club o bien se encontraban con el responsable en un lavadero de autos de la avenida Del Libertador o en una estación de servicio situada en la Juan B. Justo y Nicaragua.
Más tarde las entradas eran revendidas por Internet, a través de Mercado Libre, por José Uequín, alias "Bolsa de Papas", o en un oficina ubicada en el microcentro y los días de partido, en los alrededores del estadio Monumental también se comercializaban tickets.
En total había 57 revendores en las calles que ofrecían localidades en las tribunas San Martín, Centenario, Sívori y Belgrano Alta y, según las escuchas realizadas en el último Superclásico, la ganancia fue de 66 mil dólares -de 1.310 entradas- mientras que en el recital de Madonna se obtuvieron 55 mil.
Según indica el diario deportivo, para poder blanquear ese dinero, los barras utilizaban un mecanismo de sobrefacturación de trabajos de reparación de propiedades adquiridas para ser refaccionadas y luego vendidas en perfecto estado.