El primer
Superclásico de 2017 arrancó caliente desde el minuto 0.
La pierna fuerte y las protestas, como en los últimos enfrentamientos entre
Xeneizes y
Millonarios, no tardaron en aparecer y las
tarjetas amarillas empezaron a volar por el aire.
Hasta ahí, más allá del nerviosismo y las quejas que llegaban desde ambos bancos, todo transcurría por su cauce normal. Pero llegando al final de la primera etapa, Guillermo Barros Schelotto sujetó del brazo al asistente Hernán Maidana en uno de sus enérgicos reclamos y Pitana no lo perdonó.