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19 de julio 2017 - 10:38
Quién es Rolón, el volante por el que cuatro grandes se pelean
Fue la gran figura de Argentinos Juniors, el equipo que revolucionó la B Nacional. Ahora lo buscan Boca, River, Independiente y Racing.

Los volantes centrales que produce Argentinos Juniors son como herederos reales. Es fácil reconocer a un 5 cuando salió del Bicho aunque no vista de rojo: tienen algo, una calidad que queda en la cancha como una estela cada vez que dan un pase. Sergio Batista, Fernando Redondo, Diego Markic, Esteban Cambiasso, Cristian Ledesma, Lucas Biglia y Néstor Ortigoza son algunos de ellos. Hoy es Esteban Rolón, el mediocampista por el que pelean Boca, River, Independiente y Racing.

Rolón nació en Posadas, Misiones, y a los doce años se mudó a Buenos Aires para instalarse en la pensión de Argentinos Juniors. Vino solo, sin su familia, y aguantó cinco años entre compañeros de inferiores, hasta que a los 17 años pudo mudarse a un departamento. Categoría '95, compartía equipo con Luciano Cabral. Juntos, deslumbraban: eran la gran atracción del semillero del mundo.

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Elegante, hábil, tiene las raíces de sus predecesores. Mezcla la categoría de Cambiasso, la sabiduría de Redondo. Es el eje del equipo de Gabriel Heinze: como todo equipo que intenta jugar bien al fútbol, Rolón es una opción de pase constante. Se acerca a los defensores para limpiar la salida y se muestra en puestos ofensivos para clarificar la jugada. Es sabio.

"Le va a dar rédito al club", avisó, cuando Argentinos se fue al descenso, Raúl Sanzotti, por entonces entrenador del Bicho. En esa campaña creció al lado del Lobo Ledesma: "Aprendí mucho de él", dijo. En el ascenso de Argentinos fue el punto más alto. Por eso la dirigencia lo blindó: cuando Gremio vino a buscarlo en febrero, lo tasaron tan alto que los brasileños salieron espantados. El concepto era claro: Rolón, hasta mitad de año, no se va.

Y la mitad de año llegó, y con eso, el mercado de pases. Cuatro de los cinco grandes preguntaron por él. Independiente fue el primero. Holan lo vio y quedó encantado. Sabe que, en su juego vertiginoso y al espacio, funcionaría como la pieza ideal. Boca lo metió entre sus caprichos. River lo imagina como el sucesor de Leonardo Ponzio, como el continuador de ese legado. Racing lo quiere ya: lo busca para fortalecer la mitad de la cancha.

Mientras tanto, el rubio mantiene el perfil bajo. Sabe que el salto llegará. La clave está en elegir el momento.