Ayer volvió a irse, pensó en él. No quería ser uno más del proyecto que estaba por arrancar, no tenía ganas de estar rodeado de tanta gente mirando, siempre le gustó ser el padre de la idea y no un elemento más de las ideas de otros. Ramón Díaz ganó todo en el Millo y tiene un pedazo de historia muy grande en sus espaldas, pero nada de eso debe esquivar que siempre su convivencia estuvo rodeada de desconfianzas y complejidades que aun hoy viven.
El Pelado priorizó su imagen, su tiempo, su gloria, sus títulos y antes de verse envuelto en un proyecto a largo plazo, decidió cambiar una discusión por un "ta luego" que quizá ya no tenga retorno.