Pese a ello halló la segunda conquista tras un inocente penal que el rudimentario Nasuti le cometió a Driussi cuando éste salía del área. En el primer intento Aguerre le contuvo el disparo a Alario pero se adelantó más de medio metro por lo que el exatacante de Colón debió ejecutarlo nuevamente, esta vez con éxito y cruzando el remate a la derecha del arquero visitante.
Al retirarse al entretiempo con dos goles de ventaja y un jugador más, nada hacía presagiar una reacción velezana, formación que no visitó a Batalla en todo el match.
El tercer tanto riverplatense convertido por Driussi tras una precisa habilitación de D Alessandro, fue la consecuencia lógica del dominio abrumador que ejerció el local ante un adversario diezmado numérica y anímicamente.
Si bien la expulsión de Cáceres condicionó su estrategia, Vélez se fue consumiendo en su impotencia ofreciendo una paupérrima imagen ante el nuevo entrenador Omar De Felippe, quien desde el palco, junto al Presidente Gámez, habrá tomado nota de las evidentes carencias con las que deberá lidiar a partir de la próxima semana.
Respecto al elenco de Gallardo, se observa una franca evolución en su nivel de juego aunque el encuentro de este sábado no parece ser la medida más exacta para dimensionar su verdadero poderío.