El 6 de abril de 1986 no es una fecha más para los hinchas de
River. Aquel día,
Norberto Alonso marcó los dos tantos en la visita del equipo de Héctor Veira a la cancha de Boca, en un
Superclásico que había empezado con un
Millonario, ya campeón, dando la vuelta olímpica en territorio enemigo para el goce de los hinchas que ocupaban las dos bandejas superiores de la tribuna que da al Riachuelo.
Fue una de las jornadas más gloriosas de la historia del club de Núñez, que ese año también ganó la Copa Libertadores y la Intercontinental, pero un hecho particular marcó a fuego a los futboleros y le sumó épica a la victoria con los dos gritos del Beto: el primer tiempo se jugó con una pelota naranja, con la que el ídolo riverplatense le convirtió el primer gol, de cabeza, a Hugo Gatti.