Oscar Romero sufrió un dolor tobillo
en el medio del clásico ante Independiente. Rengueaba, caminaba la cancha, y miraba el banco de suplentes. En uno de esos encuentros visuales con
Diego Cocca, el entrenador de
Racing, le hizo un gesto: que aguantara antes de hacer el cambio. El técnico lo esperó. Y un minuto más tarde encontró una pelota en el área, se dio vuelta y, con un zurdazo inatajable,
puso el 2-0 de la Academia ante el Rojo, en el Libertadores de América."Me lastimé, pero por las ganas de estar jugando, no quería salir. No pude aguantar. Me duele mucho", dijo el paraguayo cuando se iba al vestuario en el entretiempo. Y explicó el gol: "Cuando agarré la pelota, traté de patear al arco".