Pero el equipo que dirige Caruso Lombardi se quedó sólo eso, en una ráfaga, ya que luego fue superado por un rival, que pese a algunas fallas en el fondo y cierta imprecisión en el mediocampo, convirtió a Pablo Migliore en la figura de la cancha.
Unión, que tardó unos minutos en acomodarse en el campo de juego, tuvo algunas ocasiones en el inicio con un disparo de Pablo Míguez (6m.) y un cabezazo de Nicolás Correa (13m.), pero dejó lo mejor para el final.
Es que entre los 35 y 38 minutos creó tres oportunidades de gol, que no se concretaron simplemente por un Miglore extraordinario.
Míguez (35m.), Velázquez (37m.) y Jerónimo Barrales (38m.) fallaron una y otra vez frente al arquero de San Lorenzo, que ya le había ahogado el grito a Diego Barisone (18m.).
El equipo de Kudelka, pese a jugar con un solo delantero (Barrales) fue mucho más profundo.
Y en eso tuvieron que ver el trabajo de Juan Cavallaro, por la derecha, Míguez, por el centro, y Jorge Velázquez, por la izquierda. Y principalmente el manejo de Paulo Rosales, el enganche, en la gestación del juego.
Unión hizo todo para irse en ventaja, pero falló sucesivamente en la definición.
El segundo tiempo tuvo un desarrollo más parejo, porque el local generó menos situaciones de gol, apenas una de Míguez (18m.), luego de una jugada brillante de Barrales; y San Lorenzo ganó en solidez defensiva y atacó un poco más con dos chances de Emmanuel Gigliotti (6m. y 26m.).
Es más, con los cambios de uno y otro equipo (más conservadores que ofensivos), el conjunto visitante quedó mejor parado y hasta dio una mejor imagen.
Pero en el final llegaron las emociones, primero con el gol de cabe
za de Barisone (42m.), tras un centro desde la izquierda de Mauro Maidana, y después con la doble llegada de San Lorenzo con Nicolás Bianchi Arce y Fernando Meza (47m.), como protagonistas. Increíble.
Luego no hubo tiempo para más y el equipo santafesino, que marcó cuando peor jugaba, ratificó su paternidad en Santa Fe, donde le ganó los últimos cinco partidos al conjunto de Boedo, que hoy dejó mucho más que el invicto de su técnico en la lucha por conservar la categoría.