En el segundo tiempo, el local salió un poco más decidido, con más presión ofensiva y con un Caraglio buscando mucho la pelota. Hubo primero una chilena del delantero y luego una asistencia que Damián Pérez convirtió en gol con un derechazo terrible. La cosa pintaba mal para los de Russo, pero la inteligencia de Caraglio le pudo dar aire para resolver las complicaciones que le metía Defensa. Encima expulsaron a Rius y todo se daba para que Vélez lo ponga de espaldas.
Cubero de cabeza, justo en el regreso tras mucho tiempo sancionado, puso el segundo para que todo se calme. De ahí en más, los locales aprovechando la diferencia de goles y la numérica en cuanto a los jugadores, mantuvo el control del partido para quedarse con una victoria que no lograba hace 3 meses