Asimismo, Orlando comentó que también hay un mercado “lícito”, con mujeres que venden su pelo. “Sí, es licito porque no hay una ley de venta de cabello. También puede venir cualquiera a ofrecerme y yo decido si lo compro o no. Muchas veces se hace por necesidades como pasa en Brasil. Gente que está mal y sale a vender su cabello. En la villa 31, donde yo tengo una escuela y una peluquería, aconsejo a las chicas que cuiden sus cabellos para que no se lo roben”, dijo el estilista a Canal 26.
“Esta gente lo roba con una ligereza total. Con tijeras para ovejas, con filos muy especiales. Los robos son muy rápidos y a la vez muy peligrosos porque si una chica se resiste, hasta puede causar la muerte”, señaló el estilista. Asimismo, remarcó las características de los cabellos más cotizados, y se destacan por el largo, el color, la decoloración y la calidad. Los precios pueden ir desde cinco a siete mil pesos.
Un peinado con extensiones cuesta $ 1.500 como mínimo
Romina es una destacada estilista de Barrio Norte y conoce a fondo el negocio de las extensiones y “cortinas”, muy requeridas por sus clientas, la mayoría de buen poder adquisitivo. “En mi negocio trabajo con un proveedor que está en el rubro hace muchos años. Actualmente, se pagan unos 2.000 pesos por kilo de cabello, que luego sirve para extensiones, pelucas o cortinas. En mi local tenemos precios normales, y una cortina tiene un costo de 700 pesos con la colocación. En general, las clientas se colocan dos. Las extensiones tienen un costo de 30 pesos cada mechita. Y un peinado requiere entre 35 y 50. Insisto, tengo precios bajos para la zona, donde hay centros de belleza que duplican o triplican esos valores”.