“Desde el primer día le dije a la Policía y a los Carabineros que a mi marido lo mataron. Nadie me lo confirmó, pero no me equivoco”, aseguró su esposa, Marisol Coronado, en diálogo con TN. Según su testimonio, Ancapichun había discutido con su hermanastro por la venta de una casa heredada. Él pretendía venderla y repartir el dinero, priorizando a un hermano con discapacidad, pero no todos estaban de acuerdo.
El fiscal también detalló que la familia intentaba recuperar un terreno ancestral que terminó en manos del Estado.
Pericias sin resultados
Los primeros peritajes sobre la camioneta incluyeron búsqueda de huellas y análisis de posibles manchas de sangre, aunque no se obtuvieron resultados concluyentes. Coronado pidió repetirlos en un laboratorio de Osorno, con peritos especializados. Además, llamó la atención que el vehículo estuviera orientado hacia la cordillera, en sentido contrario al que debía tomar para llegar al terreno.
“Los testigos son el hermanastro, el sobrino y el cuñado. Ninguno dice haberlo visto salir de la casa. Mis sospechas son claras: todo fue una historia armada por esa familia”, denunció.
Vecino reconocido en Villa La Angostura, Ancapichun trabajó durante años en la residencia real del exclusivo barrio Cumelén. Entre sus tareas estaba el mantenimiento del predio, la preparación de la embarcación y el acompañamiento a la familia real en sus paseos por el lago Nahuel Huapi.
Según el periodista Guido Zaffora, “ella (Máxima) conoce muy bien a esta persona. Hablan muy bien de él, hace muchísimos años que trabajaba para ellos”.
Por ahora, la búsqueda oficial se concentra en zonas agrestes de Puyehue y en testimonios de quienes lo vieron en sus primeras horas en Chile. “No descartamos ninguna hipótesis”, señaló el fiscal, que ordenó nuevas medidas para reconstruir el recorrido del casero antes de su desaparición.