Ante la confesión del hecho discriminatorio, la jóven pidió el libro de quejas y el encargado se lo negó argumentando que "era política de la empresa no tener el libro a disposición de los clientes".
Entonces, Débora describió todo lo ocurrido en una hoja y fue firmada por el gerente, según relató. En ese sentido, la jóven discriminada contó que "ninguna de las personas que estaban en el local me quiso salir de testigo y eso es lamentable".
Con respecto a la actitud de McDonald's, la jóven sostuvo que la empresa argentina representante de la firma norteamericana "no pidieron disculpas".
Además, manifestó: "Hice la denuncia en McDonald's Argentina por internet y María Eugenia Bustamente, responsable de atencion al cliente, me trató de mentirosa porque yo no había sido la destinataria del mensaje".
"Eso es mentira porque el mismo gerente me dijo a mí que era un rington para reírse de mí", fustigó Débora.
Sobre el estado de salud, la joven señaló: "Estoy con ataque de pánico, se me paralizó parte del rostro y tengo presión alta".