Febbraro mucho trabajó en la madrugada posterior al aterrizaje del módulo lunar en el satélite natural de la Tierra: profundamente conmovido por la imágenes emitidas por la televisión que años después investigadores, ovnílogos y científicos pusieron en duda, se dio a la tarea de redactar decenas de cartas que despachó a más de cien países con el propósito de difundir su propuesta por todo el planeta.
De a poco fue recibiendo respuestas y cuando se dio cuenta había recibido más de quinientas cartas que no solo valoraban su propuesta sino que la aceptaban y estimulaban.
Un millón de amigosEl estribillo del tema del cantante brasileño Roberto Carlos que hizo furor a principios de los 70 fue, sin proponérselo, una ilustración musical de lo Febbraro había puesto a rodar y casi de modo geométrico millones de amigos de todo el mundo se fueron sumando año tras año a la singular iniciativa.
Si bien es cierto que como toda efemérides de este tipo tipo tuvo sus derivaciones comerciales, lo cierto es que la esencia de la fecha se mantuvo y hasta definió mejor sus contornos filosóficos que realzaron la concepción del concepto amigo.
Como será de fuerte la historia que mientras el acontecimiento histórico que sirvió en 1969 de lanzadera para la fecha fue puesto en duda, el Día del Amigo impulsado por Febbraro creció sin sospecha alguna y hoy hará que el barrio, la ciudad y el mundo todo en definitiva sea testigo de miles de aquellos abrazos referidos al principio cuyo propósito será ni más ni menos que compartir la extraordinaria emoción que solo trasuntan los amigos de verdad.
Construcción cultural que se mantiene vigente La amistad es una “construcción cultural” condicionada por el tiempo y lugar por lo que aquel concepto del “mejor y único amigo” del Siglo XIX se fue licuando en intensidad ya que hoy se “acumulan cientos de contactos en internet”, reflexionó la psicoanalista Adriana Guraieb. Con motivo del Día del Amigo, Guraieb reflexionó que la amistad “se amplió, se diversificó, para circular entre mujeres, entre hombres, entre hombres y mujeres, y todas las variantes, incluso las modalidades conocidas como amistad con “derecho a roce”. Amistad viene del latín “amicus”, que significa “amor”, dijo, y es “el sentimiento más puro y desinteresado, que no tiene otro fin más que compartir alegrías y penurias con otra persona”.