MAR DEL PLATA (Enviado especial).- El segundo día del año ofreció una cara fantástica a los turistas y residentes de la ciudad veraniega por excelencia de nuestro país. Sol a pleno en un cielo azul por donde se lo mirara y una temperatura por demás agradable, sin el intenso calor que se había transformado en agobiante a la hora de despedir al 2016, el primer lunes del año fue ideal para todos: los que disfrutan de la playa con visitas al mar incluidas, los que prefieren lugares más reparados con algo de verde o los que aprovechan a full los días de descanso para largas caminatas o running recorriendo los hermosos paisajes de La Feliz.
Y a ese guiño cómplice del clima, hay que agregarle el marco impactante de gente que, a diferencia de lo que fue el inicio del 2016, se hizo sentir en gran número en cada rincón de la ciudad. Las calles, las playas y hasta los restaurantes notaron un marcado incremento en relación a los primeros días del año pasado, cuando Mar del Plata, al igual que buena parte de las distintas ciudades balnearias de la provincia de Buenos Aires, habían lucido bastante más desoladas.
Hay un caudal importante de turistas que corresponde al grupo de los que vinieron a pasar fin de año y resolvieron quedarse algunos días más; según algunos empresarios del turismo "la modalidad de los últimos años apunta a que los grupos familiares lleguen por espacio de cinco días, una semana a lo sumo, lo que genera algunas dificultades en lo que hace a la oferta y demanda, especialmente de los alquileres de departamentos". Y es que hay muchos propietarios que no están dispuestos a aceptar ese régimen; otros, en cambio, más adaptados a los nuevos tiempos, ya saben que "hay que agarrar lo que venga".