Sofía Herrera desapareció el
28 de septiembre de 2008 en el camping John Goodall, a unos 60 kilómetros de Río Grande, donde asistió con sus padres y una familia amiga.
Ese día, un niño de seis años integrante de la otra familia dijo que vio cómo a la nena se la llevaba un hombre en un auto gris.
Desde entonces, se tejieron diversas hipótesis, en una investigación en la que participó hasta el FBI, pero sin dar con el paradero de la menor.
Al cumplirse dos años de la desaparición de Sofía Herrera, la familia recibió una carta en la que se afirmaba que la pequeña estaba viva y "feliz" con una nueva familia.
Incluso el padre de la nena,
Fabián Herrera, estuvo detenido durante casi un día bajo el cargo de "entorpecer la investigación" del caso.