La asfixia financiera por la que transita el sector, según las autoridades de CECHA, generó además que entre marzo y abril de este año la cantidad de estacioneros disminuyera de 3.827 a 3.762 en Argentina y aún quedan 814 en peligro de extinción: 509 en el interior del país, 287 en la provincia de Buenos Aires y 18 en la Capital Federal, informó la entidad.
Se trata de centros de expendio que venden por debajo de los 200 metros cúbicos por mes, precisó Díaz, quien aseguró que esa Confederación respaldó en su momento el regreso de YPF a manos estatales, pero remarcó que pese a la salida de los españoles de Repsol del negocio, la relación comercial entre la empresa y los estacioneros no ha cambiado.
Situación crítica
"Cada vez se necesitan mayores volúmenes de ventas para cubrir los costos operativos de las estaciones de servicio y las que venden por debajo de los 200 metros cúbicos por mes son las que están más expuestas a desaparecer", sostuvo Díaz, que alertó que "el sector está pasando por una situación crítica, pese al aumento del consumo de combustibles".
El presidente de CECHA destacó la necesidad de aumentar las comisiones del 8 al 12 por ciento, o al menos el 10%, pero dijo que YPF se niega, argumentando que necesita reservas de dinero para invertir en producción.
"Las comisiones no guardan relación con el costo operativo de las estaciones de servicio. El precio de los combustibles subió muy por debajo de los salarios y nosotros no podemos sentarnos a negociar salarios que después no se pueden pagar", sostuvo, al indicar que el costo laboral asciende a 12.000 pesos por cada empleado y las estaciones de servicios necesitan una dotación de al menos 10 para poder funcionar 24 horas.
Díaz manifestó que "el panorama no es optimista" para el sector, que agrupa a unos 31.100 trabajadores en la actualidad, y aventuró que "el proceso de desaparición de estaciones de servicio va a seguir creciendo", afectando especialmente "a los pueblos más chicos".
"Existe una gran preocupación en la industria por la baja rentabilidad y no vemos que esta situación se pueda llegar a revertir en un tiempo prudencial", resaltó, al tiempo que afirmó que en el país, "un vacío legal" permite que sean las empresas petroleras las que "manejan el negocio de los combustibles", al fijar las condiciones comerciales.