“Quienes más sufren estos problemas son aquellos que se encuentran en los sectores de menores recursos. Muchos sumergidos en un paradigma de pobreza del que es muy difícil salir, a pesar de los esfuerzos personales. Aquí aparece la falta de perspectivas y un entorno que no potencia, sino que muchas veces atrapa, sumerge. El automatismo de la escuela tradicional requiere de chicos que vayan y sean acompañados por su familia, pero esto muchas veces no ocurre, porque se quebró ese contrato. Por ello, es necesario que se desarrollen otros abordajes educativos, más complejos”, señaló De Angelis.
Finalmente, el sociólogo explicó que “los jóvenes que salieron del sistema educativo llevan todas las de perder, quedan afuera del sistema, porque no sólo saben menos sino que pierden posibilidad de cumplir funciones sociales, y sus opciones son realmente escasas, o nulas”.
Un vacío judicial que preocupa
El abogado Jorge Neville sostuvo, al analizar la situación con jóvenes en conflicto con la ley penal como desprendimiento del fenómeno de los “Ni-Ni”, que “hace falta mucho desarrollo de las posibilidades de la justicia, formando al personal para lograr mejores resultados respecto a las causas con chicos”, precisando que “no se trata exclusivamente de recursos, sino de experiencia, porque se cuenta con herramientas legales pero no hay profesionales que conozcan en profundidad la problemática”.
“Hay un vacío grande que no se está atendiendo, por ello surgen problemas mayores que derivan de episodios que podrían resolverse en el origen. Hay que trabajar mucho, con las instituciones y la sociedad civil”, sostuvo el letrado.