El agente de seguridad del edificio, llamado Gilberto, contó que cuando ingresó a trabajar el sábado último notó "unas rajaduras y un fuerte olor a gas", por lo que enseguida dio aviso a los propietarios e inquilinos. Pero cerca de las 22:30 del sábado, el olor a gas se hizo intenso y las rajaduras en las paredes de la torre se habían ensanchado respecto de una hora antes, por lo que los vecinos alertaron a las autoridades de la ciudad.
A los pocos minutos de la alerta, técnicos de la empresa Ecogas llegaron al lugar y cortaron el suministro del combustible porque las pérdidas representaban peligro para los usuarios, en medio de una fuerte incertidumbre. Bomberos y expertos trabajaban este domingo en el edificio para determinar el estado del mismo y los pasos a seguir.