Viviani contó que “este homenaje se cristalizó a través de una ley que fue generada por el legislador sindical Claudio Palmeyro y que contó con el apoyo de todos los bloques de la legislatura porteña”.
El sindicalista afirmó que “la nuestra es una tarea difícil, pero la actividad gracias a Dios no ha decaído y no nos falta trabajo. Manejar en Buenos Aires trae sus complicaciones, pero ser taxista no es una profesión, es un sentimiento”.
En tanto, Pugliese explicó que “esta obra llevó entre cuatro y cinco meses y la realizamos sobre un material sintético que se utiliza en la industria naval por su durabilidad y resistencia al clima, y al que puede darse un acabado similar al bronce”.
‘Elegimos que el auto sea un Siam Di Tella porque fue el modelo de auto que marcó a los taxis porteños, y decidimos darle al tachero una impronta de canchero bien porteña, porque el taxista es eso, y es un poco filósofo y un poco psicólogo del pasajero también”, agregó.
El ministro de Ambiente y Espacio Público porteño, Diego Santilli, dijo que “esta obra representa un componente fundamental de la porteñidad como es el tachero, por eso es buenísimo que tengan este reconocimiento”.
‘Para definir el lugar del emplazamiento de este monumento trabajamos con el Ministerio y la legislatura porteña, y nos pareció que este lugar, donde muchos tacheros suelen parar a tomarse un café, era ideal, sobre todo porque es atravesado por el recorrido del bus turístico”, agregó.