Siempre solo
Durante el recreo siempre jugó solo. “Acá funcionamos como una escuela normal. Es decir que el chico tiene su tiempo de estudio y su tiempo de recreo”, acota Víctor en declaraciones por al portal Misionesonline.
Con la crisis económica de la década del ‘90, muchos productores yerbateros de la región vendieron sus tierras y abandonaron la zona. Fue así que el establecimiento fue perdiendo su matrícula. En el 2009 la Escuela 928 contaba con 13 alumnos pero el año pasado se redujo a 4.
“Los padres de estos chicos no es que se mudaron sino que están en condiciones de llevar a diario a sus hijos en camioneta a la otra escuela más próxima, ubicada a unos 10 kilómetros”, agrega el docente, que recorre en su moto 25 kilómetros para venir a dar clase.
Nunca faltó
En tanto, Nahuel reconoce con orgullo que “nunca falté, porque quiero aprender. Me gusta matemática. En el recreo juego con el maestro o, cuando él no puede lo hago solo o con los jueguitos del celular del maestro”.
Pero admite que “me gustaría tener amigos en la escuela y en el barrio donde vivo pero no hay chicos. Cuando estoy en mi casa lo ayudo a mi papá o ando a caballo”. Contento por haber aprobado tercer grado, espera poder seguir con sus estudios en el mismo lugar.
“Espero que la escuela no se cierre el año que viene”, concluye.
Su madre, Marisela, ayuda en la limpieza del establecimiento. “Queremos que nuestro hijo estudie.
Y, para ello necesitamos que la escuela siga abierta porque no tenemos la posibilidad de enviarlo a otra escuela”, enfatiza