El informe también señala que la probabilidad de desempeñarse como trabajadora doméstica crece a medida que aumenta la cantidad de hijos e hijas en el hogar, lo son:
* El 15,6 por ciento de las madres que trabajan en forma remunerada y tienen hasta dos hijos/as.
* El 23,2 por ciento de las que tienen entre tres y cuatro hijos/as.
* El 26,3 por ciento de las que tienen más de cuatro hijos/as.
Asimismo se indica que es una fuente de trabajo “muy importante para aquellas madres que tienen la responsabilidad de criar a sus hijos e hijas sin apoyo de un cónyuge y, muy probablemente, sean el único sostén económico del hogar”, lo son:
* El 16,6 por ciento de las madres que están unidas o casadas.
* El 21,1 por ciento de las que están separadas o divorciadas.
* El 27,1 por ciento de las solteras.
“La mayoría de los hogares monoparentales con jefatura femenina presentan situaciones críticas, puesto que la sobrecarga de trabajo reproductivo (tareas del hogar y de cuidado) y productivo (trabajo remunerado) que tienen esas madres solas con hijos e hijos a cargo limita sus posibilidades de participar en otras actividades laborales y recreativas, reduce su capacidad de generar mayores ingresos y afecta su bienestar y el de su familia”, se explica.
En tanto, se indica que un alto porcentaje de las trabajadoras domésticas no están registradas “a pesar de los esfuerzos realizados por el Gobierno para revertir esta situación”.
Frente a este panorama, se concluye que “una proporción importante de trabajadoras doméstica son madres prolíficas y se encuentran solas en la crianza de sus hijos/as, es decir, se trata de un grupo de mujeres que requieren apoyo para desarrollar, en simultáneo, las tareas de cuidado de los miembros dependientes de su familia y trabajar” de manera remunerativa.