"Lo hablamos transmitiéndoles la felicidad que sentimos: les dijimos que teníamos una noticia muy feliz para contarles, que yo no
había nacido de la panza de la abuela Mónica, que mi mamá había fallecido y que sus abuelos me habían cuidado pero no me habían contado para que no me pusiera triste", contó Maximiliano Ruiz.
Además, les dijo que también tenía un hermano, llamado Ramiro: "En ese momento, Mauricio (su hijo de 6 años) abrió muy grandes los ojos y me dijo: 'estoy sorprendido'", relató.
"Quiero que, con mi testimonio, sepan lo bien que te tratan en Abuelas, en Conadi y que sepan el trabajo que hacen. Por ahí se anima alguien. Es una manera de ayudar a que den ese pasito", finaliza el último nieto restituido por Abuelas de Plaza de Mayo.